Vida práctica y sensorial 🙌


VIDA PRÁCTICA Y SENSORIAL



“Enséñame a hacerlo solo”

Las actividades de Vida Práctica ocupan un lugar importante en este método. Montessori pretendía que los niños fueran lo más independientes posible y por ello ideaba actividades para entrenar una serie de destrezas relacionadas con coordinación, precisión, autocontrol, auto-concepto, concentración, autonomía, orden, disciplina y tolerancia.

Beneficios del área de vida práctica

Coordinación en los movimientos tanto finos como gruesos.

Autonomía.

Orden.

Independencia.

●Concentración

●Disciplina

●Tolerancia

 

·           Coordinación: Necesaria para la exploración del entorno y que comprende:

    • Motricidad gruesa.
    • Motricidad fina.
    • Coordinación ojo-mano.
    • Control del movimiento.

·       Autonomía: En esta metodología los niños aprenden a desarrollarse plenamente manifestando diversas actividades propias de su vida práctica, ya que se desenvuelven en un entorno con materiales que les ayuda a ser con total libertad el manejo de sus necesidades, por ejemplo, aprenden a colocar los objetos en el lugar donde les corresponde, guardar los objetos, atarse las agujetas de los zapatos, colocarse la casaca, limpiar la mesa, servirse un vaso con agua, etc.

·       Orden: Los niños necesitan orden externo para ir construyendo un orden interno. Por eso las actividades tienen una secuencia temporal de pasos, los materiales están en bandejas y para usarlos hay que ponerlos sobre la mesa o la alfombra. Y además, esto es muy importante, al acabar una actividad se debe volver a colocar tal y como estaba.

·       Independencia:

    • Actividades de cuidado personal.
    • Actividades de cuidado del entorno.
    • Actividades de gracia y cortesía.

·       Concentración: Condición necesaria para el aprendizaje, motivada por aspectos como el orden en las tareas, los materiales atractivos, la libertad de decisión de trabajar según qué material y el saber que el adulto va a estar ahí para ayudarle, sin interrupciones y sin juzgarle.

·       Disciplina: El niño aprende con la práctica constante a realizar las actividades con total naturalidad y desarrolla un pleno aprendizaje, haciendo parte de él la adquisición de la disciplina, ya que trabaja durante los tiempos y sabe cuándo como y donde debe desarrollar las diversas actividades de su vida cotidiana, manejadas en su entorno.

·       Tolerancia: En Montessori es muy importante manejar la tolerancia, ya que los niños en ciertas etapas desean tener todo aquello que les plazca, sin embargo, en esta metodología se maneja mucho el aprender a esperar sus tiempos y manejar las frustraciones con actividades ricas, basadas en aprendizajes con materiales didácticos, propios para su edad.

 

También es importante conocer que en Montessori

 Hay una serie de pilares sobre los que sustenta su práctica:

  • Mente absorbente: Habilidad que tienen los niños desde los 0 a los 6 años para aprender y “absorber” las experiencias de su alrededor e incorporarlas a sí mismos.
  • El ambiente preparado: Ambiente estructurado de manera ordenada y segura por el adulto para responder a las necesidades del niño.
  • El adulto conectado: Persona adulta que pone su empeño en favorecer el desarrollo del niño en todos los sentidos. Entrenado en la observación activa.
  • Periodos sensibles: Tiempos concretos de aprendizaje que actúan como “ventanas de oportunidad” para desarrollar una habilidad. El niño la perfecciona a base de repeticiones. Una vez pasado el periodo sensible para una habilidad, es más difícil que se produzca dicho aprendizaje de manera natural.

El niño o la niña aprenden, gracias a dichas actividades, a concentrar su atención, a organizarse en su trabajo, a afinar sus percepciones y su comprensión. Prepara los gestos futuros de la escritura, la reflexión sobre el cálculo, el dominio del lenguaje. Adquiere la autonomía y la confianza en sí mismo o en sí misma necesarias para su desarrollo armonioso. 



ACTIVIDADES:

1. Desenrollar individual:

En este caso se utiliza un individual de bambú que se usa usualmente para hacer sushi. El objetivo de esta actividad es que el niño lo enrolle y desenrolle para de esta manera fortalecer esos deditos y la coordinación.



2. Agua con esponja:


Esta además de ser una actividad de vida práctica también es una actividad sensorial. El niño tendrá que transferir el agua de un recipiente al otro usando una esponja. Una toallita es proveída para que la pequeña pueda secar la bandeja en caso de que algo haya salpicado, de esta manera el niño es responsable por corregir cualquier percance.

 

3. Doblar servilletas:



Para un adulto esta actividad puede parecer sin sentido, pero cuanta concentración necesita un niño pequeño para doblar una servilleta correctamente. Sé paciente y haz la demostración lentamente para que tu pequeño pueda imitarte. Te sorprenderá cuánto tiempo puede quedarse ocupado doblando y desdoblando las servilletas.

4. Barrer:


Una habilidad muy importante es la de aprender a barrer. No solo porque ayuda a desarrollar la coordinación viso motora, sino también porque el niño podrá posteriormente ayudar con la limpieza.

 

5. Ayudando en casa:


Las actividades de vida práctica no se limitan a la preparación de bandejas, sino que se dan en la vida diaria. El objetivo principal como mencionamos antes, es que los niños entiendan que su contribución en el hogar es importante. Involucra a tus pequeños en todas las tareas que puedas. En un principio no tendrán la destreza suficiente, pero verás cómo a medida que van creciendo su coordinación mejorará.

 

6. Guardar cubiertos:


Los pequeños tienen cierta curiosidad por los platos y los cubiertos. Explicándoles que los cuchillos pueden ser peligrosos y enseñándoles de donde se tiene que sujetarlos para no lastimarse, retirando cualquier otro objeto que podría ser corto punzante dejando guardar los cubiertos en su respectivo lugar.

 


7. Distribuir comida:

Otra actividad de Vida Práctica que es fácil de preparar con cualquier tipo de grano que tengas en casa. La idea principal es fortalecer la rotación de la muñeca, y la coordinación viso motora.

 


8. Ayudar a limpiar:



Enseñar a nuestros pequeños a cuidar su casa es primordial para no pelear con los adolescentes en el futuro. Los niños necesitan aprender que toda la familia es responsable de mantener la casa limpia y que su aporte es apreciado por todos.


9. Ayudar a guardar ropa:

Si bien entre 1 y 3 años los niños todavía no tienen la destreza para doblar bien la ropa o ponerla en un colgador, si es muy posible pedirles que guarden su ropa en el lugar que corresponde. En lo posible asegúrate que los cajones estén a una altura fácil de alcanzar para tus hijos, de manera que puedan ser responsables de guardar su ropa limpia.






PERIODOS SENSIBLES

Un niño es fundamentalmente diferente de un adulto en la forma en que aprende. Tiene lo que Montessori denominó una mente absorbente, una mente que inconscientemente absorbe información del entorno, aprendiendo sobre él de manera rápida.

Esto se da en la primera fase de la mente absorbente, desde el nacimiento hasta los tres años, cuando el aprendizaje consciente aún no ha surgido. Estos periodos sensibles son como ventanas que se van abriendo poco a poco, alcanzan picos de máxima intensidad para iniciar una curva decreciente. El niño es activado por una fuerza interior que le lleva a buscar las actividades más apropiadas al desarrollo de las habilidades por las que está programado genéticamente. Para ello, necesita un ambiente que le estimule. Aprende con facilidad, sin esfuerzo y con alegría. Pasados estos picos, la fuerza y el interés decrecen y aprenderá con más dificultad, le costará más tiempo y con un mayor esfuerzo de concentración.

Estos periodos sensibles son oportunidades de aprendizaje que conviene aprovechar. Hacen al niño más apto para aprender que en cualquier otra etapa de la vida.  El método Montessori se estructura de acuerdo a ellos y en dos aspectos fundamentales. Por una parte, se respeta la libertad del niño. Él elige la actividad pedagógica que en este momento le interesa. Además, la realizará a su ritmo y movido por cubrir su necesidad.

·         Sensibilidad al orden.

La sensibilidad al orden aparece en el primer año incluso en el primer mes de vida y continúa hasta el segundo año. Esta necesidad es especialmente evidente en el niño desde la edad aproximada de dieciocho meses. Esto coincide con la etapa en que se da cuenta por primera vez de que es capaz de manipular su entorno moviendo los objetos de un lado a otro, pero para hacerlo espera encontrar los objetos en el lugar en que los vio por primera vez; si las cosas son diferentes, se desorienta.

El orden le da confianza y seguridad. Hace que su entorno sea previsible. La relación entre objetos le llevará a desarrollar una mente matemática. En torno a los tres años, estará preparado para aprender a contar

·         Sensibilidad al movimiento.-

En esta etapa, el niño, que da sus primeros pasos, camina por el mero placer de hacerlo. Una vez que adquiere la movilidad, está constantemente en movimiento, con el único propósito de perfeccionar sus movimientos. Cabe rescatar que el movimiento es un factor esencial en el desarrollo de la inteligencia y la autonomía

·         Sensibilidad al lenguaje.-

El Periodo sensible para el lenguaje comienza desde el nacimiento, el bebé oye la voz, observa los labios, la lengua, es decir todos los órganos del habla, desde el nacimiento, absorbiéndolo todo a cada instante. Hacia la edad de seis años, casi sin ninguna enseñanza directa, ha adquirido un amplio vocabulario, los patrones básicos de las frases, las inflexiones y el acento del lenguaje, seguirá adquiriendo estructuras de frases más complejas y ampliando su vocabulario durante toda la infancia.

Montessori creía, por lo tanto, que es especialmente importante que los adultos conversen con los niños durante este período, enriqueciendo continuamente su lenguaje y dándoles todo tipo de oportunidades de aprender nuevas palabras.

Esta etapa de observación le lleva luego a formular sonidos, palabras y frases con sentido y gramaticalmente correctas. Entre tres años y medio y cuatro años y medio, el niño empieza a querer escribir su nombre y el de toda la familia. En torno a los cinco años, se da la etapa de la descodificación de palabras y la lectura.

 

·         Sensibilidad a los aspectos sociales de la vida.-

Hacia la edad de dos años y medio o tres, comienza a mostrar un intenso interés por otros niños de su edad y poco a poco comienza a jugar con ellos de una forma cooperativa, en esta etapa los niños comienzan a modelarse en la conducta social adulta y poco a poco adquieren las normas sociales de su grupo.

·         Sensibilidad a los pequeños objetos.-

Alrededor del año, tiene un entorno más grande que explorar, se ve atraído por los pequeños objetos, tales como insectos, piedrecillas, piedras y hierbas. El impulso a prestar atención al detalle que tienen los niños de esta edad forma parte de su esfuerzo por construir una comprensión del mundo.

·         Sensibilidad a aprender a través de los sentidos.-

Al principio, están activos los sentidos de la vista y el oído, luego gradualmente, a medida que se desarrolla el movimiento, desempeña un papel el sentido del tacto, seguido del gusto a medida que es capaz de llevarse cosas a la boca. El aprendizaje comienza desde el nacimiento y que los procesos fundamentales por los que los niños aprenden están establecidos en un momento muy temprano de la vida.

Consideraba que el proceso de aprender tiene tres partes: el cerebro, los sentidos y los músculos, y que todos ellos deben cooperar para que tenga lugar el aprendizaje.

Aprenderá a identificar y nombrar colores, discriminar formas, reproducir una melodía, reconocer un objeto por su forma, apreciar su peso y su volumen, Los sentidos le proporcionan información para afinar su pensamiento.

 

CONCLUSIONES

1.    Montessori pretendía que los niños fueran lo más independientes posible y por ello ideaba actividades para entrenar una serie de destrezas relacionadas con coordinación, precisión, autocontrol, concentración, autonomía, orden, disciplina y tolerancia.

2.    La vida práctica y sensorial son áreas que la metodología Montessori, basa su trabajo para desarrollar en los niños aprendizajes propias de la vida cotidiana.

3.    Los pilares de la metodología Montessori son: La mente absorbente, el ambiente preparado, la actitud del adulto y los periodos sensibles. 

4.    Los cuatro principales periodos sensibles que forman parte del desarrollo de máxima sensibilidad para ciertos aprendizajes entre las edades de 0 a tres años son: El movimiento, el lenguaje, el orden y los sentidos.















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